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jueves, 4 de mayo de 2017

La condición humana

Filosofía y Catequesis sobre la dignidad de la persona humana.

Buscar datos sobre Blaise Pascal en internet. Averiguar quien fue, en qué época vivió y qué aportes dejó para nosotros.

Artículo sobre Pascal.
En su análisis del hombre, Pascal se centra en dos lados muy contradictorios de la naturaleza humana caída. El hombre es, a la vez, noble y miserable. Noble, porque ha sido creado a la imagen de Dios; miserable, porque ha caído y está alienado de Dios. En una de sus notas más apasionadas, Pascal dice lo siguiente:
"¡Qué clase de engendro es el hombre! ¡Qué novedad, qué absurdo es, cuán caótico y qué masa de contradicciones y, sin embargo, qué prodigio! Es el juez de todas las cosas, mas un débil gusano. Es depositario de la verdad y, sin embargo, se hunde en tanta duda y error. ¡Es la gloria y la escoria del universo!”. Además, Pascal dice que sabemos que somos miserables. Pero es este mismo conocimiento que muestra nuestra grandeza.
Pascal argumenta que es importante tener una comprensión correcta de nosotros. Dice que "es tan peligroso que el hombre conozca a Dios sin conocer nuestra propia condición miserable como conocer su propia condición miserable sin conocer al Redentor que lo puede liberar de esa condición". Por lo tanto, nuestro mensaje debería ser que "existe un Dios que pueden conocer los hombres, y existe una corrupción en nuestra naturaleza que nos hace indignos de Él" Esto prepara al incrédulo para escuchar acerca del Redentor que reconcilia al pecador con el Creador. 

1. Sobre el artículo de Blaise Pascal, responder:
a.       ¿Por qué es necesario que la persona conozca su grandeza y su miseria?
b.       ¿Cuáles son las motivaciones humanas para que pueda encontrar su destino?


Concilio Vaticano II
Gaudium et Spes

Constitución del hombre

14. En la unidad de cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, es una síntesis del universo material, el cual alcanza por medio del hombre su más alta cima y alza la voz para la libre alabanza del Creador. No debe, por tanto, despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, debe tener por bueno y honrar a su propio cuerpo, como criatura de Dios que ha de resucitar en el último día. Herido por el pecado, experimenta, sin embargo, la rebelión del cuerpo. La propia dignidad humana pide, pues, que glorifique a Dios en su cuerpo y no permita que lo esclavicen las inclinaciones depravadas de su corazón.
No se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y al considerarse no ya como partícula de la naturaleza o como elemento anónimo de la ciudad humana. Por su interioridad es, en efecto, superior al universo entero; a esta profunda interioridad retorna cuando entra dentro de su corazón, donde Dios le aguarda, escrutador de los corazones, y donde él personalmente, bajo la mirada de Dios, decide su propio destino. Al afirmar, por tanto, en sí mismo la espiritualidad y la inmortalidad de su alma, no es el hombre juguete de un espejismo ilusorio provocado solamente por las condiciones físicas y sociales exteriores, sino que toca, por el contrario, la verdad más profunda de la realidad.

Dignidad de la inteligencia, verdad y sabiduría
15. Tiene razón el hombre, participante de la luz de la inteligencia divina, cuando afirma que por virtud de su inteligencia es superior al universo material. Con el ejercicio infatigable de su ingenio a lo largo de los siglos, la humanidad ha realizado grandes avances en las ciencias positivas, en el campo de la técnica y en la esfera de las artes liberales. Pero en nuestra época ha obtenido éxitos extraordinarios en la investigación y en el dominio del mundo material. Siempre, sin embargo, ha buscado y ha encontrado una verdad más profunda. La inteligencia no se ciñe solamente a los fenómenos. Tiene capacidad para alcanzar la realidad inteligible con verdadera certeza, aunque a consecuencia del pecado esté parcialmente oscurecida y debilitada.
Finalmente, la naturaleza intelectual de la persona humana se perfecciona y debe perfeccionarse por medio de la sabiduría, la cual atrae con suavidad la mente del hombre a la búsqueda y al amor de la verdad y del bien. Imbuido por ella, el hombre se alza por medio de lo visible hacia lo invisible.
Nuestra época, más que ninguna otra, tiene necesidad de esta sabiduría para humanizar todos los nuevos descubrimientos de la humanidad. El destino futuro del mundo corre peligro si no forman hombres más instruidos en esta sabiduría. Debe advertirse a este respecto que muchas naciones económicamente pobres, pero ricas en esta sabiduría, pueden ofrecer a las demás una extraordinaria aportación.
Con el don del Espíritu Santo, el hombre llega por la fe a contemplar y saborear el misterio del plan divino.

2. Sobre el artículo del Vaticano II
a.       ¿Por qué el Ser humano no debe despreciar su cuerpo?
b.       ¿Por qué el hombre es superior al mundo material que le rodea?
c.       ¿Inteligencia y Sabiduría humana es lo mismo? Explicar.

d.       Pregunta rompecoco: ¿En qué se parece el texto del Concilio Vaticano II al de Blaise Pascal?

jueves, 18 de febrero de 2016

El Papa Francisco en México

El Papa Francisco estuvo en México, en una histórica visita que nos hizo pensar, que detrás de los grandes dolores de ese pueblo, marcado por la violencia, el narcotráfico, la trata de personas, el trabajo esclavo y los desaparecidos y muertos a causa de la migración forzada se esconde una gran fuente de esperanza. Es la Esperanza y la Misericordia que descansa en los ojos de María de Guadalupe.


Te dejo una homilia muy fuerte y una pregunta didáctica:

¿Según Francisco, en qué se parecen Nínive y Ciudad Juarez?

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HOMILÍA DEL SANTO PADRE
Área de la feria de Ciudad Juárez
Miércoles 17 de febrero de 2016


La gloria de Dios es la vida del hombre, así lo decía San Ireneo en el siglo II, expresión que sigue resonando en el corazón de la Iglesia. La gloria del Padre es la vida de sus hijos. No hay gloria más grande para un padre que ver la realización de los suyos; no hay satisfacción mayor que verlos salir adelante, verlos crecer y desarrollarse. Así lo atestigua la primera lectura que escuchamos. Nínive, una gran ciudad que se estaba autodestruyendo, fruto de la opresión y la degradación, de la violencia y de la injusticia. La gran capital tenía los días contados, ya que no era sostenible la violencia generada en sí misma. Ahí aparece el Señor moviendo el corazón de Jonás, ahí aparece el Padre invitando y enviando a su mensajero. Jonás es convocado para recibir una misión. Ve, le dice, porque «dentro de cuarenta días, Nínive será destruida» (Jon 3,4). Ve, ayúdalos a comprender que con esa manera de tratarse, regularse, organizarse, lo único que están generando es muerte y destrucción, sufrimiento y opresión. Hazles ver que no hay vida para nadie, ni para el rey ni para el súbdito, ni para los campos ni para el ganado. Ve y anuncia que se han acostumbrado de tal manera a la degradación que han perdido la sensibilidad ante el dolor. Ve y diles que la injusticia se ha instalado en su mirada. Por eso va Jonás. Dios lo envía a evidenciar lo que estaba sucediendo, lo envía a despertar a un pueblo ebrio de sí mismo.
Y en este texto nos encontramos frente al misterio de la misericordia divina. La misericordia rechaza siempre la maldad, tomando muy en serio al ser humano. Apela siempre a la bondad de cada persona, aunque esté dormida, anestesiada. Lejos de aniquilar, como muchas veces pretendemos o queremos hacerlo nosotros, la misericordia se acerca a toda situación para transformarla desde adentro. Ese es precisamente el misterio de la misericordia divina. Se acerca, invita a la conversión, invita al arrepentimiento; invita a ver el daño que a todos los niveles se esta causando. La misericordia siempre entra en el mal para transformarlo. Misterio de nuestro Padre Dios: envía a su Hijo que se metió en el mal, se hizo pecado para transformar el mal. Esa es su misericordia.
(Clikeá el título del artículo para ver la homilía entera)

lunes, 6 de julio de 2015

"Yo tengo un sueño"

 Te paso un lindo y memorable discurso sobre la tolerancia y la discriminación.
 Del Pastor Martin Luther King.


Primera parte



Segunda parte







Actividad con los videos: cuestionario para responder.
  1. ¿Cuál es el prócer americano que se invoca al comienzo del discurso?
  2. ¿Por qué te parece que lo menciona?
  3. ¿A qué le llama el pagaré que han firmado "los arquitectos" de la república? 
  4. ¿Qué garantías deberían guardarse en ese pagaré?
  5. ¿Qué es lo que no se podría permitrir o toloerar en la lucha por la dignidad y libertad de los negros?
  6. Poner algunos ejemplos de discriminación racial citados por Martin Luther King
  7. ¿Cuál de todos los sueños que tiene Martin Luther King te conmueve?


¿Qué es la Docrtina Social de la Iglesia?

Introducción: Naturaleza de la Doctrina Social de la Iglesia

n  ¿Qué es la Doctrina Social?




Naturaleza de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI)

n  Esa Reflexión tomó una determinada forma en un momento de la historia. (1891). A partir de entonces la Iglesia le habla, primero a sus fieles y luego al mundo de un modo nuevo.
n  Los obispos y en especial el Papa, (el primero en hacerlo fue León XIII) empezaron a componer declaraciones oficiales o documentos con un fuerte  contenido de problemática social.
n  Tratando de vincular las enseñanzas de Jesús a la realidad social nace la Doctrina Social de la Iglesia


Resumen:

n  Doctrina: conjunto de enseñanzas
n  Social: hace referencia a las relaciones entre las personas.
(familia, educación, trabajo, economía, política, cultura)
n  De la Iglesia: Nace de la reflexión del Papa y/o los obispos que son los                pastores que guían a la comunidad de cristianos. Ellos pueden pedir           colaboración al resto de los fieles para          elaborar un documento.


Contenidos de la DSI:

¿De que trata?

  La DSI contiene principios, criterios y otirntaciones para la actuación del creyente en la tarea de trasnfomar el mundo según el proyecto de Dios. (Doc. De Santo Domingo, n° 158)
 Aclaración: No me dice lo que tengo que hacer, sino que me orienta. La decisión siempre la tiene el cristiano y su conciencia. Como lo hace una madre con su hijo, así hace la Iglesia cuando le habla a sus fieles. Importante: Sobre esto último la Iglesia señalará en sus documentos que cosas son objetivamente malas para la vida de las personas y tiene la obligación de decirlo y señalarlo como lo han hecho los profetas en la antiguedad. Es decir, señala y orienta; aconseja y muestra dónde hay valor humano, donde está el pecado y cual es el camino que propone Jesús para vivir cristianamente hoy en día.


Contenidos de la DSI ¿De qué trata? (continuación)
Algunos temas específicos:


n  Economía
n  El trabajo
n  La política, el estado, las ideologías, la justicia social.
n  El desarrollo de los Pueblos.
n  El uso razonable de los recursos naturales.
n  La dignidad de la persona humana.
n  La desigualdad social entre ricos y pobres.
n  La marginación, los inmigrantes y los grandes problemas sociales.
n  La familia y los hijos.
n  La vida humana en riesgo.
n  La cultura, la educación.
n  La comunicación, la información.
n  Etc…


Fuentes de la DSI:
 ¿De dónde se nutre?

n  De la Sagrada Escritura, la Biblia. La Palabra de Dios, escrita. Sobre todo las enseñanzas de Jesús.
n  La enseñanza de los padres de la Iglesia, antiguos maestros de la fe de los primeros siglos del cristianismo: (San Agustín, San Jerónimo, San Gregorio, San Leon Magno, etc…)
n  De las enseñanzas de los grandes teólogos y pensadores europeos, latinoamericanos, y de otras ramas del saber.
n  Del magisterio de la Iglesia de otros tiempos, de la enseñanza de antiguos pastores que hablaron de la cuestión social (León XIII, Pío XI, Juan XXIII, Pablo VI, Juan Pablo II, ect …)


Metodología de la DSI:
¿cómo reflexiona?

La metodología con la cual se hace esta reflexión social, fue cambiando con el tiempo. Pero está fuertemente determinada por un esquema de tres momentos:

n  Ver  (observar las realidades sociales de cada tiempo)
n  Juzgar (detectar un antivalor o injusticia social,  marcarlo o denunciarlo)
n  Actuar (orientar a los cristianos para la acción)


Principios y Valores Permanentes
(para toda la materia a lo largo del año):

  1. Dignidad de la persona humana. Fundamentos de la dignidad personal. Visión cristiana del hombre. Concepto de ser humano. Otras visiones del ser humano.
  2. La Socialización.
  3. El bien común, fundamento del orden social.
  4. Solidaridad, subsidiaridad y participación como principios reguladores de la vida social.

Síntesis de los principios de la Doctrina Social



Principios de la Doctrina Social.

Principio general.

Dignidad de la persona humana.

            El principio enseña básicamente que la persona humana tiene una dignidad (un valor) que no es relativo a ningún otro (valor) por más bueno y necesario que sea. Es decir, que la persona es un fin en sí mismo y no un medio. Por lo que  su dignidad es tan importante, que no puede ser negociada por ninguna otra cosa. ¿En qué se basa este valor humano que llamamos dignidad? Se basa en sus propias características que lo definen como humano:

  • Un ser único e irrepetible: Llamado a ser persona y desarrollar su ser personal.

  • Un ser llamado a un destino trascendente: Nuestra sed de felicidad no puede resolverse en este mundo. El hombre construye el Reino de Dios empezando en la Tierra y dirigido hacia un destino final.

  • Un ser con cuerpo y alma: Síntesis de la creación, no es una parte más de la naturaleza sino que es superior a ella. El cuerpo humano no es un agregado más, sino algo constitutivo de su propia naturaleza. A través de su cuerpo el hombre expresa sus sentimientos y manifiesta ser un algo superior a los seres inanimados. Su cuerpo no es despreciable lo mismo que su alma.

  • Un ser con inteligencia y sabiduría: Descubre el sentido de la vida, utiliza su inteligencia para dominar el mundo que le rodea, y su sabiduría para humanizar el uso de las cosas. Tener capacidad para conceptualizar las cosas en su intelecto y tomar conciencia de su propia existencia es algo que lo hace único frente a las demás cosas creadas.

  • Un ser con conciencia moral: Tiene una ley en su corazón, inexplicablemente distingue entre el bien y el mal, obra conforme a lo que es recto y justo, busca la verdad para corregir su juicio. Su conciencia es un lugar íntimo y sagrado para él.

  • Un ser libre: Es lo más humano de la condición del hombre. Es el acto propiamente humano y el punto más elevado de su dignidad. Dios le confirió el don de elegir su propio camino. Por eso decimos que el hombre es causa suya y se autodetermina mediante la libertad.

Principios reguladores de la vida social

La socialización.
Todos los hombres son llamados al mismo fin: Dios. Existe cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la fraternidad que los hombres deben instaurar entre ellos, en la verdad y el amor (cf GS 24, 3). El amor al prójimo es inseparable del amor a Dios.
La persona humana necesita la vida social. Esta no constituye para ella algo sobreañadido sino una exigencia de su naturaleza. Por el intercambio con otros, la reciprocidad de servicios y el diálogo con sus hermanos, el hombre desarrolla sus capacidades; así responde a su vocación (cf GS 25, 1).
Una sociedad es un conjunto de personas ligadas de manera orgánica por un principio de unidad que supera a cada una de ellas. Asamblea a la vez visible y espiritual, una sociedad perdura en el tiempo: recoge el pasado y prepara el porvenir. Mediante ella, cada hombre es constituido ‘heredero’, recibe ‘talentos’ que enriquecen su identidad y a los que debe hacer fructificar (cf Lc 19, 13.15). En verdad, se debe afirmar que cada uno tiene deberes para con las comunidades de que forma parte y está obligado a respetar a las autoridades encargadas del bien común de las mismas.
Cada comunidad se define por su fin y obedece en consecuencia a reglas específicas, pero ‘el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones sociales es y debe ser la persona humana’ (GS 25, 1).

Bien común.
Por bien común, es preciso entender ‘el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección’ (GS 26, 1; cf GS 74, 1). El bien común afecta a la vida de todos. Exige la prudencia por parte de cada uno, y más aún por la de aquellos que ejercen la autoridad. Comporta tres elementos esenciales:
Supone, en primer lugar, el respeto a la persona en cuanto tal. En nombre del bien común, las autoridades están obligadas a respetar los derechos fundamentales e inalienables de la persona humana. La sociedad debe permitir a cada uno de sus miembros realizar su vocación. En particular, el bien común reside en las condiciones de ejercicio de las libertades naturales que son indispensables para el desarrollo de la vocación humana: ‘derecho a... actuar de acuerdo con la recta norma de su conciencia, a la protección de la vida privada y a la justa libertad, también en materia religiosa’ (cf GS 26, 2).
En segundo lugar, el bien común exige el bienestar social y el desarrollo del grupo mismo. El desarrollo es el resumen de todos los deberes sociales. Ciertamente corresponde a la autoridad decidir, en nombre del bien común, entre los diversos intereses particulares; pero debe facilitar a cada uno lo que necesita para llevar una vida verdaderamente humana: alimento, vestido, salud, trabajo, educación y cultura, información adecuada, derecho de fundar una familia, etc. (cf GS 26, 2).
El bien común implica, finalmente, la paz, es decir, la estabilidad y la seguridad de un orden justo. Supone, por tanto, que la autoridad asegura, por medios honestos, la seguridad de la sociedad y la de sus miembros. El bien común fundamenta el derecho a la legítima defensa individual y colectiva.
Si toda comunidad humana posee un bien común que la configura en cuanto tal, la realización más completa de este bien común se verifica en la comunidad política.
Corresponde al Estado defender y promover el bien común de la sociedad civil, de los ciudadanos y de las instituciones intermedias.
El bien común está siempre orientado hacia el progreso de las personas: ‘El orden social y su progreso deben subordinarse al bien de las personas... y no al contrario’ (GS 26, 3). Este orden tiene por base la verdad, se edifica en la justicia, es vivificado por el amor.

Participación y responsabilidad.
La participación es el compromiso voluntario y generoso de la persona en los intercambios sociales. Es necesario que todos participen, cada uno según el lugar que ocupa y el papel que desempeña, en promover el bien común. Este deber es inherente a la dignidad de la persona humana.
La participación se realiza ante todo con la dedicación a las tareas cuya responsabilidad personal se asume: por la atención prestada a la educación de su familia, por la responsabilidad en su trabajo, el hombre participa en el bien de los demás y de la sociedad (cf CA 43).
Los ciudadanos deben cuanto sea posible tomar parte activa en la vida pública. Las modalidades de esta participación pueden variar de un país a otro o de una cultura a otra. “Es de alabar la conducta de las naciones en las que la mayor parte posible de los ciudadanos participa con verdadera libertad en la vida pública” (GS 31).
La participación de todos en la promoción del bien común implica, como todo deber ético, una conversión, renovada sin cesar, de los miembros de la sociedad. El fraude y otros subterfugios mediante los cuales algunos escapan a la obligación de la ley y a las prescripciones del deber social deben ser firmemente condenados por incompatibles con las exigencias de la justicia. Es preciso ocuparse del desarrollo de instituciones que mejoran las condiciones de la vida humana (cf GS 30).
Corresponde a los que ejercen la autoridad reafirmar los valores que engendran confianza en los miembros del grupo y los estimulan a ponerse al servicio de sus semejantes. La participación comienza por la educación y la cultura. “Podemos pensar, con razón, que la suerte futura de la humanidad está en manos de aquellos que sean capaces de transmitir a las generaciones venideras razones para vivir y para esperar” (GS 31).

Solidaridad humana.
El principio de solidaridad, expresado también con el nombre de ‘amistad’ o ‘caridad social’, es una exigencia directa de la fraternidad humana y cristiana (cf SRS 38-40; CA 10):
La solidaridad se manifiesta en primer lugar en la distribución de bienes y la remuneración del trabajo. Supone también el esfuerzo en favor de un orden social más justo en el que las tensiones puedan ser mejor resueltas, y donde los conflictos encuentren más fácilmente su solución negociada.
Los problemas socioeconómicos sólo pueden ser resueltos con la ayuda de todas las formas de solidaridad: solidaridad de los pobres entre sí, de los ricos y los pobres, de los trabajadores entre sí, de los empresarios y los empleados, solidaridad entre las naciones y entre los pueblos. La solidaridad internacional es una exigencia del orden moral. En buena medida, la paz del mundo depende de ella.
La virtud de la solidaridad va más allá de los bienes materiales. Difundiendo los bienes espirituales de la fe, la Iglesia ha favorecido a la vez el desarrollo de los bienes temporales, al cual con frecuencia ha abierto vías nuevas. Así se han verificado a lo largo de los siglos las palabras del Señor: ‘Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura’ (Mt 6, 33):

Subsidiariedad.
 Algunas sociedades, como la familia y la ciudad, corresponden más inmediatamente a la naturaleza del hombre. Le son necesarias. Con el fin de favorecer la participación del mayor número de personas en la vida social, es preciso impulsar, alentar la creación de asociaciones e instituciones de libre iniciativa ‘para fines económicos, sociales, culturales, recreativos, deportivos, profesionales y políticos, tanto dentro de cada una de las naciones como en el plano mundial’ (MM 60). Esta ‘socialización’ expresa igualmente la tendencia natural que impulsa a los seres humanos a asociarse con el fin de alcanzar objetivos que exceden las capacidades individuales. Desarrolla las cualidades de la persona, en particular, su sentido de iniciativa y de responsabilidad. Ayuda a garantizar sus derechos (cf GS 25, 2; CA 12).
“La socialización presenta también peligros. Una intervención demasiado fuerte del Estado puede amenazar la libertad y la iniciativa personales. La doctrina de la Iglesia ha elaborado el principio llamado de subsidiariedad. Según éste, ‘una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de sus competencias, sino que más bien debe sostenerle en caso de necesidad y ayudarle a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común’ (CA 48; Pío XI, enc. "Quadragesimo anno").
Dios no ha querido retener para El solo el ejercicio de todos los poderes. Entrega a cada criatura las funciones que es capaz de ejercer, según las capacidades de su naturaleza. Este modo de gobierno debe ser imitado en la vida social. El comportamiento de Dios en el gobierno del mundo, que manifiesta tanto respeto a la libertad humana, debe inspirar la sabiduría de los que gobiernan las comunidades humanas. Estos deben comportarse como ministros de la providencia divina.
El principio de subsidiariedad se opone a toda forma de colectivismo. Traza los límites de la intervención del Estado. Intenta armonizar las relaciones entre individuos y sociedad. Tiende a instaurar un verdadero orden internacional.

Principios específicos.
Principios de bioética.

  • El de autonomía supone básicamente el respeto hacia todas las personas, asegurándoles la autonomía necesaria para que actúen por si mismas, es decir, como dueños de sus propias decisiones, aún tratándose de personas enfermas. Actuar con autonomía siempre implicará responsabilidad y es un derecho irrenunciable, como les dije, aún en la enfermedad. En el contexto médico, entonces, el profesional de la medicina, siempre deberá respetar los valores y preferencias del enfermo porque se trata de su propia salud.

  • El principio de beneficencia le señala al médico la obligación de actuar siempre en beneficio de los otros, la cual asume inmediatamente de convertirse en tal. La beneficencia implica promover el mejor interés del paciente pero sin tener en cuenta su opinión, porque claro, este no tiene los conocimientos necesarios para resolver su estado como si los tiene el médico.

  • Por su lado el principio de no maleficencia establece el abstenerse intencionadamente de realizar acciones que puedan causar daño o perjudicar a otros. Puede ocurrir en algunas circunstancias que en la búsqueda de esa solución para el paciente se incurra en un daño, en este caso, entonces, no hay una voluntad de hacer daño, el tema pasará por evitar perjudicar innecesariamente a otros. Esto implicará al médico ostentar una formación técnica y teórica adecuada y actualizada, investigar acerca de tratamientos, procedimientos y terapias nuevas, entre otras cuestiones.

  • Y finalmente el principio de justicia que implicará el brindar un trato igual a todos para de esta manera reducir las desigualdades sociales, económicas, culturales, ideológicas, entre otras. Aunque no debería ser así, es sabido, que a veces, el sistema sanitario de algunos lugares del mundo privilegia la atención de unos y desmerece la de otros tan solo por una situación social o económica, entre las más recurrentes, entonces, esto es a lo que apunta este principio de justicia.


Las religiones en el mundo

Todos somos la familia humana. Debemos aprender a respetar la conciencia de los demás y convivir entre nosotros. El hombre es un ser espiritual que busca trascender.


Laudato Si

Te dejo un enlace para que puedas leer la Encíclica "Laudato Si" del Papa Francisco directamente de la Santa Sede.

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20150524_enciclica-laudato-si.html


El Bien Común

Este principio de la Doctrina Social de la Iglesia es la columna vertebral de todos los documentos en materia social que encuentres publicados.
El Bien Común, como fin del quehacer político y el concepto de Dignidad de la Persona Humana son dos cosas que la Iglesia valora como discípula y misionera de Jesús.
Te dejo un video para que sepas de qué se trata.