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lunes, 12 de septiembre de 2016

¿Qué nos pide Dios? Los Santos responden

En esta homilía del Papa Francisco en el día de la canonización de la Madre Teresa de Calcuta se nos explica cómo la vida de una persona es un misterio. El misterio de cómo respondemos a nuestra propia vocación.
Cada uno de nosotros tiene un llamado interior el cual debe buscar con todo el corazón. La respuesta a ese llamado se traduce en lo que hacemos en nuestra vida.
Son los santos los que responden con acierto a la pregunta: ¿Para que estoy hecho? ¿En qué cosas debo gastar mi vida?
Actividad:

  1. Descubrí en esta homilía cuál fue la respuesta concreta de la Santa Madre Teresa de Calcuta al llamado de Dios en su vida.
  2. ¿Qué dice la Biblia sobre el misterio de la vocación humana?
  3. ¿Cómo ha realizado su obra de caridad y misericordia en la India? recordemos que es un lugar donde conviven varias religiones (budismo, cristianismo, hinduismo, islam) y donde convergen ricos y pobres que conviven en un país de muchísima población. 
  4. ¿Qué significa para nosotros tener una santa como ella en el año jubilar de la misericordia?
Animate a responder. 


Homilía del Papa Francisco:

«¿Quién comprende lo que Dios quiere?» (Sb 9,13). Este interrogante del libro de la Sabiduría, que hemos escuchado en la primera lectura, nos presenta nuestra vida como un misterio, cuya clave de interpretación no poseemos. Los protagonistas de la historia son siempre dos: por un lado, Dios, y por otro, los hombres. Nuestra tarea es la de escuchar la llamada de Dios y luego aceptar su voluntad. Pero para cumplirla sin vacilación debemos ponernos esta pregunta. ¿Cuál es la voluntad de Dios en mi vida?
La respuesta la encontramos en el mismo texto sapiencial: «Los hombres aprendieron lo que te agrada» (v. 18). Para reconocer la llamada de Dios, debemos preguntarnos y comprender qué es lo que le gusta. En muchas ocasiones, los profetas anunciaron lo que le agrada al Señor. Su mensaje encuentra una síntesis admirable en la expresión: «Misericordia quiero y no sacrificios» (Os 6,6; Mt 9,13). A Dios le agrada toda obra de misericordia, porque en el hermano que ayudamos reconocemos el rostro de Dios que nadie puede ver (cf. Jn 1,18). Y cada vez que nos hemos inclinado ante las necesidades de los hermanos, hemos dado de comer y de beber a Jesús; hemos vestido, ayudado y visitado al Hijo de Dios (cf. Mt 25,40): es decir, hemos tocado la carne de Cristo.
Estamos llamados a concretar en la realidad lo que invocamos en la oración y profesamos en la fe. No hay alternativa a la caridad: quienes se ponen al servicio de los hermanos, aunque no lo sepan, son quienes aman a Dios (cf. 1 Jn 3,16-18; St 2,14-18). Sin embargo, la vida cristiana no es una simple ayuda que se presta en un momento de necesidad. Si fuera así, sería sin duda un hermoso sentimiento de humana solidaridad que produce un beneficio inmediato, pero sería estéril porque no tiene raíz. Por el contrario, el compromiso que el Señor pide es el de una vocación a la caridad con la que cada discípulo de Cristo lo sirve con su propia vida, para crecer cada día en el amor. Hemos escuchado en el Evangelio que «mucha gente acompañaba a Jesús» (Lc 14,25). Hoy aquella «gente» está representada por el amplio mundo del voluntariado, presente aquí con ocasión del Jubileo de la Misericordia. Vosotros sois esa gente que sigue al Maestro y que hace visible su amor concreto hacia cada persona. Os repito las palabras del apóstol Pablo: «He experimentado gran gozo y consuelo por tu amor, ya que, gracias a ti, los corazones de los creyentes han encontrado alivio» (Flm 1,7). Cuántos corazones confortan los voluntarios. Cuántas manos sostienen; cuántas lágrimas secan; cuánto amor derraman en el servicio escondido, humilde y desinteresado. Este loable servicio da voz a la fe - ¡da voz a la fe! y expresa la misericordia del Padre que está cerca de quien pasa necesidad. El seguimiento de Jesús es un compromiso serio y al mismo tiempo gozoso; requiere radicalidad y esfuerzo para reconocer al divino Maestro en los más pobres y descartados de la vida y ponerse a su servicio. Por esto, los voluntarios que sirven a los últimos y a los necesitados por amor a Jesús no esperan ningún agradecimiento ni gratificación, sino que renuncian a todo esto porque han descubierto el verdadero amor. Y cada uno de nosotros puede decir: ‘Igual que el Señor ha venido a mi encuentro y se ha inclinado sobre mí en el momento de necesidad, así también yo salgo al encuentro de él y me inclino sobre quienes han perdido la fe o viven como si Dios no existiera, sobre los jóvenes sin valores e ideales, sobre las familias en crisis, sobre los enfermos y los encarcelados, sobre los refugiados e inmigrantes, sobre los débiles e indefensos en el cuerpo y en el espíritu, sobre los menores abandonados a sí mismos, como también sobre los ancianos dejados solos. Dondequiera que haya una mano extendida que pide ayuda para ponerse en pie, allí debe estar nuestra presencia y la presencia de la Iglesia que sostiene y da esperanza’ Y hacer esto con la memoria viva de la mano tendida del Señor sobre mí, cuando estaba caído. Madre Teresa, a lo largo de toda su existencia, ha sido una generosa dispensadora de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada. Se ha comprometido en la defensa de la vida proclamando incesantemente que «el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre». Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes - ¡ante los crímenes! - de la pobreza creada por ellos mismos. La misericordia ha sido para ella la «sal» que daba sabor a cada obra suya, y la «luz» que iluminaba las tinieblas de los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar - para llorar - su pobreza y sufrimiento. Su misión en las periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia los más pobres entre los pobres. ¡Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el mundo del voluntariado: que ella sea vuestro modelo de santidad! Pienso, quizá, que tendremos un poco de dificultad en llamarla Santa Teresa: su santidad está tan cerca de nosotros, tan tierna y fecunda que espontáneamente la seguiremos llamando: ¿madre Teresa’... Esta incansable trabajadora de la misericordia nos ayude a comprender cada vez más que nuestro único criterio de acción es el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o religión. Madre Teresa amaba decir: «Tal vez no hablo su idioma, pero puedo sonreír». Llevemos en el corazón su sonrisa y entreguémosla a todos los que encontremos en nuestro camino, especialmente a los que sufren. Abriremos así horizontes de alegría y esperanza a toda esa humanidad desanimada y necesitada de comprensión y ternura.


martes, 6 de septiembre de 2016

Madre Teresa de Calcuta. Santa.

La madre Teresa de Calcuta es Santa.
Decubrí su vida y su obra con este video.





Escribí 3 frases de la Madre Teresa de Calcuta que más te hayan impactado y ponelas bien grande en tu agenda, cuaderno, cartel de corcho, u oficina para recordar durante este año.

jueves, 1 de septiembre de 2016

El Cura Brochero. Vida y obra.

Otra semblanza memorable para este año en el cual, será canonizado. Se trata de José Gabriel del Rosario Brochero. Una vida de enorme calibre humano y espiritual que se volcó por entero al bien de sus feligreses, haciéndolos progresar no solo espiritualmente sino también de modo humano. 
Su semblanza en este espacio para que sepamos a quien tenemos en el Cielo intercediendo por nosotros.



Vida y obra del Cura Brochero.
  
Nació en los aledaños de Santa Rosa de Río Primero (Córdoba) el 16 de marzo de 1840. Era el cuarto de diez hermanos, que vivían de las tareas rurales de su padre. Creció en el seno de una familia de profunda vida cristiana. Dos de sus hermanas fueron religiosas del Huerto.


   Habiendo ingresado al Colegio Seminario Ntra. Sra. de Loreto el 5 de marzo de 1856, fue ordenado sacerdote el 4 de noviembre de 1866. Como ayudante de las tareas pastorales de la Catedral de Córdoba, desempeñó su ministerio sacerdotal durante la epidemia de cólera que desbastó a la ciudad. Siendo Prefecto de Estudios del Seminario Mayor, obtuvo el título de Maestro en filosofía por la Universidad de Córdoba.


    A fines de 1869 asumió el extenso Curato de San Alberto de 4.336 kilómetros cuadrados. Con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas. Incomunicados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura. El estado moral y la indigencia material de sus habitantes eran lamentables. El corazón apostólico de Brochero no se desanima, sino que desde ese momento dedicara su vida toda no sólo a llevar el Evangelio sino a educar y promocionar a sus habitantes. Al año siguiente de llegar, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales. Recorrer los 200 kilómetros requería tres días a lomo de mula, en caravanas que muchas veces superaban las quinientas personas. Más de una vez fueron sorprendidos por fuertes tormentas de nieve. Al regresar, luego de nueve días de silencio, oración y penitencia sus feligreses iban cambiando de vida, siguiendo el Evangelio y buscando el desarrollo económico de la zona. 

   En 1875, con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Transito (localidad que hoy lleva su nombre). Fue inaugurada en 1877 con tandas que superaron las 700 personas, pasando por la misma, durante el ministerio parroquial del Siervo de Dios, más 40.000 personas. Para complemento construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes. Con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encuentran. "abandonados de todos pero no por Dios", como solía repetir. 


   Predicó el Evangelio asumiendo el lenguaje de sus feligreses para hacerlo comprensible a sus oyentes. Celebró los sacramentos, llevando siempre lo necesario para la Misa en las ancas de su mula. Ningún enfermo quedaba sin los sacramentos, para lo cual ni la lluvia ni el frío lo detenían. "Ya el diablo me va a robar un alma", decía. 


   Se entregó por entero a todos, especialmente a los pobres y alejados, a quienes buscó solicitadamente para acercarlos a Dios. Pocos días después de su muerte, el diario católico de Córdoba escribe: "Es sabido que el Cura Brochero contrajo la enfermedad que lo ha llevado a la tumba, porque visitaba largo y hasta abrazaba a un leproso abandonado por ahí". Debido a su enfermedad, renunció al Curato, viviendo unos años con sus hermanas en su pueblo natal. Pero respondiendo a la solicitud de sus antiguos feligreses, regresó a su casa de Villa del Tránsito, muriendo leproso y ciego el 26 de enero de 1914.





Ceferino Namuncurá.

Otro beato argentino es Ceferino Namuncurá, que sin duda alguna llegará a ser santo. Tratando de recordar su vida tan corta pero tan fructuosa. Para muchos es el punto de encuentro entra la gracia y la naturaleza humana.




Les dejo una semblanza del joven que ha iluminado nuestras vidas e intercede desde el Cielo por todos nosotros. Del rector mayor de los padres salesianos D. Pascual Chavez Villanueva.


Ceferino Namuncurá (1886-1905)


La santidad de Ceferino es expresión y fruto de la espiritualidad juvenil salesiana, una espiritualidad hecha de alegría, de amistad con Jesús y María, de cumplimiento de los propios deberes y de entrega por los demás. Ceferino representa la prueba más convincente de la fidelidad con la que los primeros misioneros mandados por don Bosco lograron repetir aquello que él había hecho en el Oratorio de Valdocco:  formar jóvenes santos. Este sigue siendo nuestro compromiso de hoy, en un mundo que necesita jóvenes impulsados por un claro sentido de la vida, audaces en sus opciones y firmemente centrados en Dios mientras sirven a los demás.



La vida de Ceferino es una parábola de tan sólo 19 años, pero rica de enseñanzas.
Nació en Chimpay el día 25 de agosto de 1886 y fue bautizado, dos años más tarde, por el misionero salesiano don Milanesio, que había mediado en el acuerdo de paz entre los mapuches y el ejército argentino, haciendo posible al papá de Ceferino conservar el título de "gran cacique" para sí, y también el territorio de Chimpay para su pueblo. Tenía 11 años cuando su padre lo inscribió en una escuela estatal de Buenos Aires, pues quería hacer del hijo el futuro defensor de su pueblo. Pero Ceferino no se encontró a gusto en aquel centro y el padre lo pasó al colegio salesiano "Pío IX". 



sábado, 27 de agosto de 2016

¿Quién es Mamá Antula?

Una nueva beata en la Argentina ha llamado la antención de todos. "María Anonia de San José." Conocida como Mamá Antula por los lugareños de Santiago del Estero tiene una historia de vida muy valiente, sacrificada y misionera. Atrevete a conocerla a través de esta semblanza.
Es nueva para algunos que no la conocen, pero tiene mucho tiempo de historia. Su vida nació prácticamente con nuestra historia y sus frutos de santidad hicieron que mucha gente se acercara a Dios.


 VIDA Y OBRA de Madre Antula

La Beata María Antonia de Paz y Figueroa, conocida por el pueblo como “Mama Antula”  nació en 1730 en Santiago del Estero, Argentina. Desciende de una ilustre familia de conquistadores y gobernantes. Su niñez la pasa en el campo, en la hacienda paterna en contacto con los pueblos originarios. A los 15 años decide consagrase a Dios y toma el nombre de Maria Antonia de San José. Algunos santiagueños lamentan la decisión ya que ella era muy bonita, de facciones finas y grandes ojos azules. En aquella época no existían religiosas activas fuera del convento de clausura, con lo cual ella decide vestir una túnica negra y vivir junto a otras mujeres la vida activa, se las llamaban “beatas” (lo que sería ahora laicas consagradas).


Guiadas por un sacerdote jesuita, el Padre Gaspar Juárez, se dedicaban a ayudar a los sacerdotes, instruir a los niños, cosían, bordaban, cuidaban enfermos y repartían limosnas. En 1767 Carlos III decide expulsar a los Jesuitas de América. María Antonia cuenta con 37 años cuando sucede esto, y quiere reinstaurar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Esto no fue bien visto por la sociedad, el medio era hostil, pero ella sigue con su idea de organizar esta práctica piadosa. Los participantes vivían en un lugar cerrado durante varios días escuchando charlas a fin de que reflexionen sobre su vida y apliquen lo que les es un bien para su alma.

Comienza María Antonia invitando uno a uno a estos retiros desde 1768 a 1770. Lo hace caminando descalza por las tierras de Santiago del Estero, Silípica, Loreto, Salavina, Soconcho, Atamasqui, etc. Luego decide salir a otras provincias y se va caminando a Catamarca, La Rioja, Jujuy, Salta y Tucumán. El Obispo de Tucumán le da la licencia y así comienzan a aceptarse nuevamente esta práctica religiosa. Los frutos de los Ejercicios se conocen por el bien que le hace al pueblo y sus cambios en la vida diaria. Los Ejercicios duraban 10 días y se hacían todo el año. Convivían las Damas con sus siervas y en tandas separadas los hombres con sus ayudantes de campo.
Luego del éxito y buenos frutos de estos retiros, decide ir a Buenos Aires. En ese momento era considerado una locura ya que debían caminar 1400 kilómetros a pie. Los peligros son múltiples ya que las zonas eran habitadas por animales salvajes: jaguares, chanchos del monte y ladrones que atacaban a los viajeros. Una de sus frases que guían sus pasos era “la paciencia es buena pero más la perseverancia”, y lo aplica en su máxima expresión.

lunes, 20 de junio de 2016

Congreso Eucarístico.

¿Qué es un congreso Eucarístico?

   Ante todo hay que decir que un Congreso Eucarístico, como la palabra lo indica, es una reunión, una convocación, que realiza la Iglesia para celebrar en comunidad la Eucaristía en ocación de un momento o un acontecimiento especial. Este año el acontecimiento especial es el bicentenario de la independencia de nuestra patria.



link oficial del XI Congreso Eucarístico Nacional.
http://www.congresoeucaristico.com/


 Para el que no sabía...

   Curiosamente la palabra Ekklesia, de origen griego, significa convocatoria, asamblea (de Dios) y proviene de la conjunción griega de dos palabras. ek kalón. que significa a su vez: llamar afuera. Con esto quiero decirte que ya la palabra Iglesia es en sí misma un Congreso Eucarístico, destinada a llamar a los que están afuera y vivir unida a Cristo; es decir, vivir una vida eucarística en todas sus dimensiones.



Finalidad de un Congreso Eucarístico.

   Ya hemos dicho que un Congreso Eucarístico es para celebrar en comunidad la Eucaristía. Cuando se dice "para celebrar en comunidad la Eucaristía" es justamente eso. Celebrar la institución que Jesús nos dejó como Iglesia, en la alegría de sabernos todos el pueblo de Dios que vive y celebra su fe. Esto se hace hace 2000 años pero hay un "hoy" que da sentido al tiempo en que vivimos. La presencia de Jesús entre nosotros nos dice algo nuevo en estos días y eso puede leerse en un Congreso Eucarístico.

   Eucaristía es una palabra análoga a varios significados semejantes entre sí, por eso puede suscitar confusión. Se habla de lo mismo, pero con diferente sentido. Se denomina con la misma palabra:

  • A la celebración de la misa. Uno de los siete sacramentos
  • A las especies eucarísticas en sí mismas: el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo
  • A la anáfora o la plegaria eucarística que también recibe ese nombre. Hoy en día no está muy en uso.
  • A la fuente y la cumbre de la vida de la Iglesia en su totalidad. Este es el sentido más amplio de la palabra Eucaristía. Es el alimento que la sostiene día a dia y aquello a lo que aspira: la comunión con Dios en la eternidad

¿Qué se hace en un Congreso Eucarístico?

   Por lo tanto, en un Congreso Eucarístico celebrar la Eucaristía implicará un acto de vida eclesial en la preparación de la celebración del misterio (confesiones y gestos de penitencia y reparación) un acto de vida eclesial en la caridad (misiones de caridad y misericordia que tienen que ver con la comunión con el hermano pobre y desamparado); un acto de vida eclesial en la toma de conciencia del misterio (un tiempo dedicado a la formación o charlas instructivas sobre la Eucaristía en relación a varios temas determinados); una acción litúrgica (celebrar la misa, misterio del sacrifico, presencia y comunión con Cristo) y un acto de adoración pública (procesión eucarística y culto de latría al mismo Dios)

La "yapa" (el agregado gratuito) y lo lindo de un Congreso Eucarístico.

   Es la experiencia de compartir la fe con otros fieles venidos de otras partes, de otras provincias, con otras realidades. Es una verdadera experiencia de fe y de gracia para todos los que participan donde hay momentos difíciles y conmovedores, emocionantes y felices. Difícilmente pueda olvidarse un congreso eucarístico en la vida de un cristiano.



Elementos característicos en un Congreso Eucarístico:
  • Un logo
  • Un lema
  • Un tema para reflexiónar
  • Una oración especial
  • Un himno eucarístico
Te animo a que busques y descubras estos elementos en el XI Congreso Eucarístico Nacional de Tucumán 2016

Te dejo una síntesis de imágenes para que puedas darte una idea de lo que es un Congreso Eucarístico a nivel nacional.







lunes, 30 de mayo de 2016

Entrevista con un discípulo

Animate a entrevistar a una persona cristiana mayor que vos y preguntale algunas cosas que te pueden servir para contrastar tu vocación cristiana.

1.      ¿Desde cuándo sos cristiano?
2.      ¿Cuándo fue que te diste cuenta que eras cristiano?
3.      ¿Vas a misa o participás de las celebraciones cristianas? (Pascua, Navidad, Pentecostés, etc.)
4.      ¿Qué significa para vos la Iglesia?
5.      Mencioná alguna virtud y algún defecto que ves en la Iglesia.
6.      ¿Qué persona influyó más en tu vida para que seas cristiano?
7.      ¿Qué cosas o circunstancias te han ayudado a crecer en la fe?
8.      ¿Qué cosas o circunstancias no te han ayudado a crecer en la fe?
9.      ¿Tuviste alguna crisis de fe alguna vez?
10.  Pregunta libre
11.  Pregunta libre

Te dejo algunos testimonios cristianos que te pueden entusiasmar.